¿Os gustaria sacar de un disco duro interno uno externo?
Pues vean. Increible.
Paso
1.
Desde la aparición de los puertos de alta velocidad, como FireWire y USB 2.0, cada día aparece mayor cantidad de dispositivos externos que hacen uso de este medio para comunicarse con nuestro ordenador. Las dos principales ventajas de éstos son la portabilidad, pues es fácil llevarlos a cualquier parte, y la conexión en «caliente», que significa que podemos enchufarlos y desenchufarlos sin necesidad de que el ordenador esté apagado.
La mayoría de estos dispositivos externos son realmente dispositivos internos a los que les han puesto una carcasa protectora y una tarjeta que se encarga de convertir los datos del cable USB a un puerto IDE. De esta manera, cualquier dispositivo IDE podemos conectarlo dentro de esa carcasa, accediendo al mismo a través del puerto USB. Vamos a ver cómo introducir un disco duro en la caja de una regrabadora externa. Los elementos que hemos usado son un disco Samsung de 120 Gbytes y una regrabadora externa Iomega CD-RW 52X24X52X. Hay que tener en cuenta que el rendimiento del disco será claramente menor que si está en un puerto IDE interno y que la apertura de la caja de la regrabadora posiblemente anulará su garantía.
Vamos a desinstalar primero el disco secundario o «esclavo» de nuestro equipo. Para ello, después de haber desenchufado nuestro equipo de la red eléctrica y abrir la torre, desconectamos el disco duro de la controladora IDE.
Ahora procedemos a abrir la carcasa. Para ello, retiramos los tormillos de cierre y abrimos con cuidado, pues las pestañas de sujeción pláticas tienen una facilidad sorprendente para romperse.
Paso 2.
Cuando
tenemos ya a la vista el lector de CD, debemos proceder a quitar
también los tornillos que sujetan este lector a la caja. Una vez
liberado, extraemos cuidadosamente el lector: veremos que tiene
varios cables que le sujetan. Son el cable IDE, el de alimentación y
la toma de sonido. Procedemos a desenchufar estos cables, con lo cual
queda completamente liberado el lector, que retiramos.
En su lugar colocamos el disco duro, enchufando los cables de alimentación y el cable IDE. Lógicamente, el de sonido debemos dejarlo libre. Cuando procedamos a conectar el disco duro debemos extremar las precauciones para no golpearlo con nada. Un pequeño golpe puede inutilizar totalmente el dispositivo.
Paso 3.
Ahora
hemos de fijar el disco duro a la carcasa. Usando los mismos
tornillos que hemos retirado de la fijación del lector de CD,
colocamos al menos uno fijando el disco duro. Si vamos a
transportarlo, conviene que tenga la mejor fijación posible, para
evitar problemas. Antes de cerrar la caja, debemos comprobar que
funciona el montaje. Para ello, conectamos la alimentación externa
de la caja, y el cable USB que lo une con el ordenador. Si, al cabo
de unos instantes, Windows reconoce una nueva unidad de disco,
podemos dar por bueno el montaje. Para cerrar la caja, debemos tan
sólo recolocar la tapa, con cuidado para no romper las lengüetas, y
reponer los tornillos que quitamos al principio, para que no se abra
y proporcione protección al disco duro. Si queremos, podemos colocar
la regrabadora en el interior de la CPU, pues en la práctica ahora
es un dispositivo interno y podemos instalarlo como tal si tenemos
una bahía libre para ello.




